Le pedimos demasiado al amor

Le exigimos demasiadas cosas a quien desea compartir una parte de su camino con nosotros. Le pedimos a esa persona que se quede, pero no lo suficiente como para asfixiarnos. Le pedimos que no nos cele pero que nos permita manifestar nuestras inseguridades. Le exigimos un San Valentin, un aniversario pero jamás nos sentamos a pensar en detalles que le gustaría a esa persona. Le imploramos que no nos engañe, pero a la primera tentación caemos.

Queremos alguien que nos estabilice, pero que la rutina no nos canse. Esperamos que esa persona tenga sueños y objetivos mientras lo decimos sentados en una oficina escuchando gritar a nuestro jefe. Pedimos entrega absoluta pero solo prestamos atención cuando estamos aburridos o cuando queremos tener relaciones.

Queremos alguien que nos de todo pero a la vez queremos a alguien independiente. Buscamos a alguien atractivo pero no lo suficiente como para que otro lo mire. Exigimos que esa persona venga con un borrador de su pasado pero no permitimos que nos toquen el nuestro. Pedimos una persona libre pero enjaulada cada tanto. Pedimos y necesitamos constantemente.

Tenemos miedo, sí. Mucho miedo. ¿Sabes por qué? Porque las personas no son aplicaciones que podemos instalar cuando están en el Top 5 de Android y desinstalar cuando nos cansamos de jugar el mismo juego. Los momentos con las personas no son conversaciones de Whatsapp que podemos borrar a nuestro antojo ni son fotos en Instagram con falsas sonrisas superfluas que solo se lucen ante la vista impactante de la sociedad.

Le pedimos mucho al amor… porque tenemos miedo de caer en él.

Artículo original por Juliana Lagarrigue en UPSCL

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4 comentarios sobre “Le pedimos demasiado al amor

  1. Cuando uno se da cuenta y reconoce en su vida lo que has escrito, y lo siente, y lo vive… entonces es cuando empieza a amar y ser amado de verdad. Incluso puede darse cuenta de que no necesita amar y ser amado, porque “vive siendo Amor”. Y es entonces cuando se da cuenta de que todo lo vivido anteriormente, por muy emocionante que fuera, tan sólo era una pantomima. Un abrazo.

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  2. Hola, encantadora Panda. En cada letra que escribes, opinión que emites, o fotografía que publicas, desvelas un trocito de tu personalidad. Será una suerte tratarte muchos años años. Al fin, seguro, que llegarás a fotografiar tu alma por entero. Me encanta cómo lo vas haciendo rinconcito a riconcito, para componer el rompecabezas de tu vivir. Me gusta. Tiene un gran encanto.

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