Personas.

Personas que llegan de la nada, de repente, cuando menos lo esperas pero más lo necesitas.
Personas que, con una sola mirada, una caricia o esa preciosa sonrisa, te hacen perder la cabeza, te hacen volver a la vida.

Esas personas capaces de volverte loca con un mordisco en el cuello, un “preciosa” entre susurros o esas fogosas palmaditas.

Aquellas personas con las que fluyes, y ellas fluyen a tu lado, con las que te sientes libre de cualquier presión, con las que puedes ser tu misma.

Personas que en entraron a tu vida como un torbellino y con las que te compenetras mejor de lo que jamas imaginarías.

Son esas personas a las que te acostumbras a tener cerca, con las que compartir conversaciones, gustos, pelis y pizza.
con las que querrías seguir viviendo todas esas noches de cigarros, sofá, ventana, besos y risa.

Personas que están ahí para darte un abrazo en el momento exacto, para hacerte reír aunque la rabia te queme, para mimarte cuando creiste que nada salvaría esa mierda de día.

Personas capaces de encenderte con una mirada, de producirte orgasmos con tan solo rozarte el cuello, de follarte y explotar de placer como nunca pensaste que alguien lo haría.

Personas que se irán.

Personas que empezaran de cero en otra parte, que se irán lejos a vivir su vida, que se llevarán consigo un pedazo la mia.

Personas que extrañarás aunque duela reconocerlo, que llorarás de tanto echarlas de menos, que, egoistamente, querrías que no se fueran, aunque no lo digas.

No, no hablo de personas.

Hablo de ti.

Hablo de mi.

De esta inminente despedida.

J.

Texto planteado por Natalia Martinez, redactado por Panda Lamas.

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Melancholia

nunca fue tan fácil como callarte con un beso,
como un abrazo entre lagrimas,
una caricia en el momento correcto.

nunca fue tan sencillo como mirarte a los ojos,
agarrarte las manos o acariciarte el pelo.

nunca pude correr a tu casa,
gritarte a la ventana,
decirte cuanto te quiero.

las lagrimas se secan sobre mi cara
y los labios agrietándose como un desierto,
pero siempre fue así,
no es algo nuevo.

Supongamos por un momento que nada nunca fue tan complicado.
supongamos que los besos llegaron a tiempo,
que los abrazos nunca nos faltaron
y que las palabras no nos dolieron.

pongamos que nunca fueron mas que rabietas,
que nunca sufrimos,
que conseguimos llegar a entendernos,
que no eramos dos personas complicadas jugando en un patio de recreo.

supongamos que nunca tuvimos miedo,
que tu indiferencia jamas inundó mis ojos,
que tras cada pelea hubo un abrazo
y tras cada discusión un te quiero.

vamos a decir que todo fue fácil,
que nunca tuvimos una mala racha,
un día vacío,
un desvelo.

seria perfecto decir que nunca nos rendimos,
que jamas nos dimos por vencidos
y que juntos superamos la barrera de la distancia,
del tiempo.

pero al fin y al cabo siempre fuimos dos personas
separadas por un mar de ideas,
por un océano sentimientos.

y es que no es algo tan sencillo como un “te quiero, no te quiero“,
el amor no es una puta margarita a la que quitarle las hojas,
no es un “blanco o negro“.

me gustaría pensar que juntos podríamos haber tocado el cielo,
que nuestro amor seria infinito y que el tiempo a tu lado seria eterno,
pero ambos sabemos que esto no es más que un bonito sueño.

y entonces yo me voy,
y tu te Bas,
y no hay un ultimo beso.

Año nuevo. Misma vida

Otros 365 dias que se esfuman tras la cortina, otro año lleno de momentos, lugares y personas. Otro más para la lista de años coleccionados.

En estas fechas echamos la vista atrás, buscando entre las casillas del calendario todo aquello que ha hecho de este año un año diferente.

Nos gusta pensar que en el año que empieza nuestras vidas van a cambiar y todos esos propositos que el 1 de enero nos planteamos van a hacerse realidad.

Yo solo tengo un proposito para el año que entra y es que sea tan solo la mitad de bueno que este año que se ha ido.

Levantemos nuestras copas y brindemos. Brindemos por los dias de fiesta, los dias de estudio, por las horas muertas y las de estrés absoluto. Brindemos por lo que hemos aprendido y, ! Que coño¡, por todo lo que hemos des aprendido, brindemos por todos esos sueños cumplidos y por aquellos que dejamos olvidados.

Vamos a brindar por que estamos vivos.

Y, ¿que tal si brindamos tambien por las personas?

vamos a brindar por esas que siempre estan y por las que se han ido, por esas personas que llegaron de una manera inesperada y se quedaron ahí contigo. Brindemos por esas que entraron tan rápido como más tarde han salido y por aquellas que despues de tanto tiempo decidieron tomar su camino.

Yo brindo por cada momento, por todo lo que he vivido a lo largo de este año y lo que me queda por vivir. Brindo por todo lo que he reido, lo que he llorado, lo que he madurado y lo que he crecido.

Así que levantemos las copas y brindemos por nosotros, por vosotros y por lo que venga.

Feliz 2017 😊😘

Le pedimos demasiado al amor

Le exigimos demasiadas cosas a quien desea compartir una parte de su camino con nosotros. Le pedimos a esa persona que se quede, pero no lo suficiente como para asfixiarnos. Le pedimos que no nos cele pero que nos permita manifestar nuestras inseguridades. Le exigimos un San Valentin, un aniversario pero jamás nos sentamos a pensar en detalles que le gustaría a esa persona. Le imploramos que no nos engañe, pero a la primera tentación caemos.

Queremos alguien que nos estabilice, pero que la rutina no nos canse. Esperamos que esa persona tenga sueños y objetivos mientras lo decimos sentados en una oficina escuchando gritar a nuestro jefe. Pedimos entrega absoluta pero solo prestamos atención cuando estamos aburridos o cuando queremos tener relaciones.

Queremos alguien que nos de todo pero a la vez queremos a alguien independiente. Buscamos a alguien atractivo pero no lo suficiente como para que otro lo mire. Exigimos que esa persona venga con un borrador de su pasado pero no permitimos que nos toquen el nuestro. Pedimos una persona libre pero enjaulada cada tanto. Pedimos y necesitamos constantemente.

Tenemos miedo, sí. Mucho miedo. ¿Sabes por qué? Porque las personas no son aplicaciones que podemos instalar cuando están en el Top 5 de Android y desinstalar cuando nos cansamos de jugar el mismo juego. Los momentos con las personas no son conversaciones de Whatsapp que podemos borrar a nuestro antojo ni son fotos en Instagram con falsas sonrisas superfluas que solo se lucen ante la vista impactante de la sociedad.

Le pedimos mucho al amor… porque tenemos miedo de caer en él.

Artículo original por Juliana Lagarrigue en UPSCL

Cuando eres quien ama más en la relación

Dicen que en toda relación, o al menos en la mayoría, siempre hay una de las dos personas que ama más o muestra más afecto que la otra. Es casi sin excepción y no siempre es malo, pues puede ocurrir que uno de los dos simplemente sea más tímido que el otro. Sin embargo, cuando te conviertes en la persona que ama más y que, así mismo, lleva sola la relación, las cosas se mantienen en un constante desequilibrio.

Cuando eres quien ama más vives preguntándote qué debes hacer para que esa persona te ame como tú lo haces. Te cuestionas si las cosas que haces están bien y qué es lo que te falta para poder provocar que esa persona sienta lo mismo por ti y te lo demuestre.

Cuando eres quien ama más vives con el miedo a que te dejen, a que te cambien por alguien más, a que se aburran de ti o a que jueguen contigo, porque sabes que algún día las cosas se te irán de las manos y te volverás insoportable al querer demandar afecto.

Cuando eres quien ama más vives preguntándote si esa persona en realidad te ama y si es necesario seguir luchando por una relación en la que la balanza sólo se dirige hacia a ti.

Cuando eres quien ama más te preguntas qué pasaría si todo fuese al revés, si tú fueses la persona que demuestra menos, pero luego aterrizas y vuelves a tu realidad, porque sabes que jamás podrías hacer sentir sola a otra persona, pues sabes que no lo merece.

Cuando eres quien ama más comienzas a postergarte, a vivir por esa persona, a estar medio viva, en realidad. Te das cuenta de que a veces es mejor dejar tus cosas de lado para poder encontrar la solución perfecta y hacer que esa persona sienta lo mismo que tú. Pero luego lo piensas, y lloras, y te reprochas el haberte dejado de lado, haber olvidado tu propio valor para poder hacer que alguien te amara. 

Y te das cuenta de que es injusto, de que tú también mereces el cariño. Que también mereces detalles, palabras románticas y atardeceres de la mano. Que no siempre debes ser tú quien diga “te amo”. Que no siempre debes ser tú quien quiera pasar tiempo junto a esa persona. Que no siempre debes ser tú quien ame más y gane, porque esa es la única batalla que te gustaría perder un día.

Porque no siempre vas a soportar ser quien ama más.

 

entrada de Macarena salvat

crece, corre, vuela.

el tiempo vuela y tu cabeza da vueltas,

cada segundo es un segundo perdido,

cada momento te marea un poco más,

es como una montaña rusa,

arriba,

abajo,

a un lado,

al otro,

una locura persistente destrozándote en las entrañas,

y de pronto…

STOP.

no más.

mi vida no termina en un pozo,

mis ganas no caben en un cuerpo

y estancarse nunca fue una opción.

¿qué importa el dinero?

¿qué importa el dónde?

¿qué importa el cuándo?

importa el aquí, el ahora.

en el cambio está el crecer,

en las decisiones espontaneas,

en las que están más que premeditadas,

en los impulsos, las corazonadas,

en el “aquí mandan mis cojones”

o el “con un par”.

nada se ha conseguido sin arriesgar,

ni se avanza con barreras.

crece,

corre,

vuela,

sal del nido,

arriesga.

y si has de caer aprende a levantarte,

porque ahora es el momento y aquí es el lugar.

yo nunca fui de las que se resignan,

y conformarse nunca estuvo en mi diccionario,

y nunca lo va a estar.

 

 

 

 

 

Eras y dejaste de ser

Nunca fue odio, ni tan siquiera enfado diría yo, simple y llanamente eras y dejaste de ser.

Nunca te eché de menos, nunca lloré por ti, solo seguí.

Nunca busqué tu cara en la calle, nunca giré al escuchar tu voz, nunca te quise ver.

Nunca me preocupé por tu vida desde ese momento, por cómo me veías o por cómo me tratabas cuando te cruzabas conmigo.

Nunca me volviste a importar, a formar parte de mi vida, dejaste de ser un recuerdo y no llegaste ni a ser un vacío, solo te fuiste sin más.

Nunca me preocupó con quien salieras, que amigos tenías ni si habías vuelto a ser persona.

No, nunca pensé en los buenos momentos, fueron escasos y los malos los superaron con creces, nunca estuviste en mi top 3.

Nunca recordé una noche loca, una tarde tronchante o un fin de semana romántico, nunca tuve claro si lo llegamos a tener.

Nunca pensé en todo lo que crecí a tu lado, en todo lo que maduré contigo, en todo lo que aprendí de ti. Porque nada de eso ocurrió jamás.

Nunca pensé en el tiempo que pasé junto a ti, en lo que puede haber sentido por ti, ni en lo que habría sido de otra manera.

Nunca me arrepentí de mis decisiones, nunca dudé ante ellas, nunca te extrañé.

Nuca me importaste más que cualquier otro desconocido, que cualquier persona de esta triste ciudad con la que pueda haberme cruzado brevemente en un paso de cebra.

Nunca volviste a ser más que un error pasajero, una piedra muy grande, un tremendo tropezón del que tuve que aprender a levantarme.

Nunca fuiste nada, nunca lo has vuelto a ser. Nunca te he odiado, nunca lo hago. Nunca te he extrañado y nunca voy a hacerlo.

Nunca has importado más. solo eras y dejaste de ser.

Quiero estar contigo, pero sobre todo quiero estar conmigo

Realmente quiero estar contigo pero sobre todo quiero estar conmigo. Quiero seguir siendo la misma persona que era antes de conocerte. Quiero estar contigo pero sin cambiar mi vida ni mis costumbres.

Quiero seguir teniendo las mismas amistades de toda la vida, seguir quedando con mis amigas los jueves para hacer un café. Quiero quedar con un colega sin que tengas que molestarte.

Quiero conservar mi carácter y que sepas lo que pienso en cada momento, te guste o no, sin tener que fingir ser una persona que no soy, sólo por agradarte. Por supuesto me alegraré cuando coincidamos en gustos y maneras. ¡Qué fácil sería todo!

Quiero estar contigo y tener toda la confianza del mundo para decirte que algunos de tus amigos no me caen bien y que no me apetece hacer planes con ellos, pero que quiero que tu sí  los hagas. También quiero que me defiendas a capa y espada ante todo el mundo, porque estamos juntos.

No quiero que lo hagamos todo juntos pero tampoco quiero que lo hagamos todo separados. Quiero tener días de todo.

Quiero que puedas hablar de mí con tus amigos y familia y te sientas orgulloso, pero no quiero que hables de mí todo el día. No quiero hablar de hijos y bodas y planificar toda la vida, pero si sale el tema quiero que podamos hablar con naturalidad y sin agobios.

Quiero que tengas tus momentos para hacer tus hobbies y yo los míos, pero también quiero que pongas todos tus sentidos cuando estés conmigo y sobretodo, que me escuches.

Quiero pasármelo bien, ir a cenar, al cine, de excursión o hacer una escapada improvisada. Que no me haga falta nadie más en ese momento para estar bien. Sobre todo quiero disfrutar de todo aquello que haga contigo sin prisa pero sin pausa.

Quiero disfrutar contigo en la cama y en donde sea. Las noches románticas son muy bonitas pero también quiero noches de locura en cualquier parte del mundo llenas de pasión. Quiero volverte loco.

Quiero estar contigo pero sobretodo conmigo, no quiero volverme vulnerable y tener la sensación de que sin ti no soy nadie. Quiero estar feliz conmigo misma y saber que contigo, sumamos y soy mejor.

Quiero que seamos un equipo, juntos, con un mismo objetivo pero cada uno con sus peculiaridades

Entrada de Cristina en Upscl

Blog de Cristina

Despertar

Los pájaros piaban a través de la ventana y los rayos de sol de la mañana traspasaban mis parpados cerrados.
Por la ventana entraba una leve brisa que erizaba el vello de mi brazo derecho, haciéndome estremecer, mientras que, en el otro brazo, oculto bajo la almohada, podía empezar a notar ya el cosquilleo, se estaba durmiendo.

Pero, ¿qué importancia tiene un brazo dormido cuando todo alrededor es tan perfecto?

Me di la vuelta en la cama, cuidando de no irrumpir en esa calma, en la que podías escuchar las sabanas deslizándose por nuestros cuerpos mientras me movía, y suavemente me acurruqué sobre su pecho.

Siempre me ha encantado su olor, esa esencia que reconocería en cualquier parte del mundo.

Inhalé su olor profundamente y apreté mi cara contra su piel, sintiéndolo en cada poro, dejándome envolver por su calor, regocijándome en cada uno de sus latidos.

Alcé mi mano y deslicé suavemente las yemas de mis dedos a lo largo de su pecho, disfrutando con cada una de sus curvas, cada musculo, cada pelo.
Alcé la mano una poco más y enredé mis dedos en su pelo, acariciándole la cabeza como a él le gusta que lo haga, como a mí me encanta hacerlo. Bajé mi dedo por su frente, rozándola suavemente, desplazándolo hasta sus ojos que, incluso cerrados, son alucinantes.
Acariciaba sus pómulos, como si fuese la última vez que fuese a verlos y sus labios como si no fuese a volver a besarlos.

Se veía tan calmado, tan relajado, tan precioso. Era como vislumbrar una obra de arte capaz de hacerte contener el aliento. Se le veía tan delicado que parecía poder romperse con cada caricia. Era mi pequeño tesoro, mi gran amor.

Mientras contemplaba embobada sus facciones y acariciaba cada una de ellas, él se despertó, no bruscamente, si no como se despertaría un príncipe en un cuento de hadas, suavemente, despacio, con una sonrisa en sus ojos y otra aún mayor en sus labios. Agarro la mano con la que había estado acariciándole y la beso en el dorso mientras me abrazaba con fuerza sobre su pecho, para después darme otro beso en la cabeza, de esos que a mí me encantan.

Me sentí tan protegida, tan segura, tan bien… Sus abrazos te hacen sentirte en casa, te hacen sentirte tan bien que a veces solo quieres llorar de alegría.

Subí la cabeza, mirando hacia arriba, buscando sus ojos, buscando un beso. Y cuando lo conseguí… Me acurruqué en su abrazo, soñando con nunca salir de él.

#18

Siempre me ha parecido que somos

como dos planetas independientes

que se desplazan al unísono,

con la fuerza de atracción

mutua

justa

necesaria

para que el equilibrio se mantenga.

Nuestros caminos se creyeron siempre paralelos,

aunque por suerte llegó el momento

en que decidieron cruzarse

Origen: #18